viernes, 20 de abril de 2018

Técnicas de Estudio



  •  Técnicas de estudio


En ocasiones dedicamos más horas al estudio de las que debiéramos, aunque la mayoría de las veces le dedicamos menos de lo que merece. Lo peor de todo es que suele ocurrir que aquellas horas son malgastadas porque muchos alumnos no saben estudiar, y no saben porque nadie les ha enseñado; así, se tiende a creer, y esos alumnos especialmente, que el estudio es un esfuerzo sin recompensa.

Para que aprendas los contenidos de cualquiera de los módulos que estás cursando, y para que aprendas además los procedimientos y actitudes que especialmente se te exigen en tu ciclo, es imprescindible, o por lo menos conveniente, que a su vez conozcas y domines una serie de destrezas y habilidades. Esas destrezas son las llamadas técnicas de estudio, que en definitiva enseñan a aprender a aprender. 

Se trata de enseñarte a conseguir la eficacia en tus horas de estudio: de que logres un mayor rendimiento a costa incluso de un menor esfuerzo, pero de un esfuerzo al fin y al cabo, no lo olvides; de que alcances los mejores resultados académicos posibles. No se pretende ayudarte a superar exámenes, no solo a eso, aunque sí a eso…


Hay que procurar racionar la información para que la cabeza no se atiborre de ideas y estas se acaben perdiendo. El método de estudio debe ser creado por nosotros mismos y tiene que ser acorde a nuestras aptitudes. El esfuerzo diario aplicando el método garantizará un mejor resultado en los estudios.


El hábito de 
estudio

Crear un hábito es modificar la conducta. También tiene su técnica, su truco digamos, pero se fundamenta en varios aspectos que conviene que tengas claros desde el principio.


Los tres momentos del estudio

Se suele hablar de tres momentos distintos en lo que se refiere al estudio. El primero se centra en lo anterior al estudio propiamente dicho, el segundo es el estudio en sí mismo y el tercero es todo lo posterior al hecho concreto del estudio habitual: se habla, pues, de antes del estudio, durante el estudio y después del estudio. Aunque, en realidad, todo ello son las mismísimas técnicas de estudio ordenadas según van haciendo su aparición.













Otro aspecto cuya consideración no podéis perder de vista ni tú ni tus formadores es la motivación. La motivación es la gran palabra de los pedagogos, pero también es importante que tú te apropies de ella.

















Por último, ten en cuenta que los exámenes no son una competición entre alumnos, son una evaluación de tu nivel de competencia. Es lo que demuestra que estudiar ha merecido la pena.